Humidificador vs Deshumidificador: cuándo usar cada uno

Está más que comprobado que tanto del ambiente en el que nos desenvolvemos como del aire que inhalemos dependerá que desarrollemos o no algún tipo de enfermedades. 

Por lo tanto, dependiendo del entorno que rodee nuestra casa, sabremos si debemos controlar o no la temperatura y el ambiente de nuestro hogar para evitar que este sea demasiado húmedo o, por el contrario, demasiado seco.

Humidificador

Ciertamente, cuando el nivel de humedad relativa es demasiado bajo pudiéramos padecer afectaciones en nuestra piel a causa de la resequedad, así como dificultades respiratorias e, incluso, que se afecten nuestros bienes/muebles.

Por el contrario, si el nivel de humedad relativa es demasiado alto, muy seguramente se formará moho en algunos sitios de nuestra casa que nos conducirán al padecimiento de alergias, escalofríos, dolores musculares, entre otros.

Determinar el nivel de humedad

En consecuencia, para resolver este problema lo primero que debemos hacer es determinar el nivel de humedad relativa en nuestro hogar. Ello con el fin de establecer si requerimos, para su control, de un humidificador o de un deshumidificador.

Básicamente un humidificador es un dispositivo que tiene como fin conservar constante la humedad de cualquier ambiente cerrado en el que nos encontremos. Se trata de un aparato sencillo, contentivo de un recipiente con agua que se convierte luego en vapor y pasa al aire del espacio en el que esté ubicado.

Por su parte el deshumidificador es un artefacto que se encarga de atrapar y condensar el vapor de agua presente en el aire de un espacio cerrado para depositarlo en forma de agua en un recipiente que debes estar vaciando cada cierto tiempo. 

Como has podido ver, mientras el deshumidificador reduce la humedad, el humidificador la conserva. Esa es la diferencia básica y primordial entre ambos.

Por otra parte, para establecer la humedad relativa de tu casa, lo más seguro es que tengas que echar mano de un higrostato o higrómetro que te permita determinar cuál es su nivel.

De esa manera, podrás saber cuál de los dos dispositivos es el que debes utilizar para controlar la humedad relativa de tu hogar. Ahora bien, una vez determinada ésta, tendríamos que pasar entonces a conocer, cuáles son los niveles óptimos a los que deberíamos llevar esa humedad relativa para convivir en un ambiente cuyo aire sea el adecuado. 

Niveles óptimos de humedad relativa que debe tener una casa

Si bien todavía no hay una porcentaje unánime en torno a cuál debería ser el nivel óptimo de humedad relativa en nuestro hogar, la Agencia de Protección Ambiental de los EEUU, señala que ésta debe mantenerse por debajo del 50%, puesto que ese nivel es el que hará posible que baje considerablemente la posibilidad de que aparezca moho y bacterias en nuestra casa. 

En general, la mayoría de expertos y la literatura relacionada con el tema, sitúa entre 30 y 50 por ciento las mediciones de humedad que son ideales para la mayoría de los hogares.

En todo caso, si los niveles de humedad relativa en tu hogar están por debajo del 30% necesitarás un humidificador. Este te permitirá sumar más humedad al aire e impedir la resequedad. Si por el contrario, la humedad relativa excede el 60% necesitarás de un deshumidificador que elimine la humedad presente en el aire. 

¿Cuáles son los peligros de que sea muy baja o demasiado elevada la humedad?

Ya hemos hablado un poco anteriormente sobre los peligros de que la humedad sea muy baja o muy alta. Pero, ha llegado el momento de explicártelo más en detalle. 

Debes tener presente que cuando la humedad es inferior al 30% en el aire pueden surgir problemas que conduzcan a sinusitis, asma e incluso infecciones pulmonares.

También la humedad relativa baja conduce a resequedad en la piel, ardor o picor en los ojos e irritación fuerte en las vías respiratorias. Si no se utiliza pronto un humificador que añada humedad al ambiente o aire, se corre el riesgo de que se inflamen las mucosas del aparato respiratorio. 

Estas son barreras protectoras contra diferentes organismos. Por lo tanto, si están secas son más propensas a contraer cualquier infección, producir catarros o gripes. Los virus suelen fortalecerse cuando la humedad es baja y, por lo tanto, hay más probabilidades de contraer infecciones fuertes. 

De otro lado, si la humedad es superior al 60%, trae consigo problemas como olores a moho, hongos y a humedad. Además la pintura o empapelado se puede abombar y pelar, así como las maderas que tienden a deformarse.

Además en ambientes muy húmedos ciertos ácaros de polvo y otros parásitos se potencian. Lo cual conduce, a su vez, a fuertes problemas de alergias y gripes. Igualmente se presentan cefaleas, escalofríos, dolores musculares y de las articulaciones. Por lo que, una vez conocida la humedad relativa de tu casa, es fundamental que hagas uso de un humidificador o deshumidificador, según sea el caso, para controlarla.

 

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